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De la Monografía de Eslava editada por Eresbil

Música y músicos > Intérpretes, compositores, otros > Gayarre, Julián, tenor
Julián Gayarre e Hilarión Eslava
 


         Estos datos, se incluyen en la monografía de D. Hilarión Eslava. Navarro (de Burlada) fue maestro de capilla de Burgo de Osma, Sevilla (todavía se recuerda su famoso Miserere), de la Real Capilla, director del Conservatorio de Madrid y autor del famoso método “Solfeo de los solfeos” que ha sido clave para el aprendizaje de dicha disciplina hasta hace poquísimos años.
 
         En segundo lugar, transcribo un cuadernillo editado en 1883 por la imprenta de Emilio Minuesa (Ronda de Embajadores, 8 - MADRID) sobre la división de los diletantes en bandos a favor de Gayarre y Massini.



 
Monografía de D. Hilarión Eslava
Musikaste
- Eresbil
 


         ...Entre los diversos protegidos de D. Hilarión, que desde su tierra nativa, Navarra, llegaban confiando en él a Madrid, el caso más destacado es sin duda el del que con el tiempo llegaría a ser el gran tenor, Julián Gayarre.
 

         Esperanza y Solá nos narra el origen de este singular padrinazgo con gran sencillez:
 
         Cuando el gran maestro Eslava hallábase postrado en su cama, víctima de la lenta enfermedad que no mucho después le condujo al sepulcro, ocurrióseme un día, y a propósito de los triunfos que Gayarre alcanzaba, preguntarle cómo, cuándo y de qué manera conoció a éste, y qué había de verdad en las noticias que de ello tenía yo.
 
         Mi querido maestro accedió a ello y he aquí lo que me contó y apunté allí mismo en un papel que por acaso he conservado, entre otros, en mis carteras dedicadas a noticias y curiosidades musicales:

 
         Érase el verano de 1865. Eslava había ido a Pamplona con objeto de descansar allí y en el inmediato pueblo de Burlada, donde había nacido, de la vida de continua labor artística a que se hallaba consagrado. Una vez llegado a la capital de Navarra, le hablaron de un orfeón que habían formado varios obreros de la fundición de Pinachi, situada en las afueras de la ciudad y en un sitio que antes había sido Molino de la Magdalena, y aún le pidieron que compusiera un coro para que aquéllos lo cantasen. Eslava accedió gustosamente a ello, y una vez escrita la pieza musical, se propuso ensayarla por sí mismo. Fue con tal objeto a la fundición, y no bien comenzó el ensayo, llamóle de tal manera la atención uno de los obreros, cuya voz destacaba entre las de todos los demás, que una vez terminado aquél, le invitó para que al siguiente día fuera a casa del almacenista de música D. Conrado García, donde quería oírle más a sus anchas.
         Presentóse, con efecto, el mozo a la hora y en el sitio que le habían dicho, vestido, me decía Eslava, con la blusa del obrero y tradicional boina en la cabeza, y a muy poco comenzó el examen, notando desde luego el gran maestro en aquel joven (y aquí transcribo sus mismas palabras, que copié en el papel que queda dicho) una organización finísima, un despejo admirable, una voz fácil, extensa y de claro timbre, pero defectuosa, nasal y chillona en las notas agudas, todo lo cual era de fácil remedio con un bien entendido y perseverante estudio. Una vez hechas todas las pruebas que a Eslava sugirieron su saber y buen deseo, propuso al joven Gayarre que abandonara el oficio, en el que ganaba el módico salario de diez reales diarios, liase la poca ropa que tenía y se viniera a Madrid a estudiar a conciencia el canto y perfeccionarse en el solfeo, cuyos rudimentos le había enseñado el maestro Maya; y en cuanto a los conflictos económicos que forzosa e inevitablemente hubieran de sobrevenir, el bolsillo del maestro, cuya generosidad era proverbial, estaba pronto a hacer frente a ellos, como así fue, hasta que pudiera encontrársele algo estable y decoroso con que poder vivir.
        Gayarre no se hizo de rogar, y ya en Madrid, su Mecenas y maestro, ayudado por su discípulo D. Antonio Cordero, tenor de la Real Capilla, le dio lecciones de canto y solfeo, hasta ponerle en disposición de aspirar y ganar una de las pensiones que, con buen acuerdo, daba entonces el Conservatorio, recibió con gran aprovechamiento las lecciones de los maestros Hijosa y Puig, saliendo al cabo de cinco años, tan excelente solfista como buen cantante.
 

         Esta sencilla narración nos muestra el gran descubrimiento que D. Hilarión hizo en el célebre roncalés y la gran labor de protección que sobre él ejerció, puesto que también a él le tocaría pasar estrecheces sin cuento, antes de escalar la cumbre del triunfo definitivo. Julián Gayarre conservaría toda su vida un cordial agradecimiento a su querido maestro.
 
         La protesta popular contra los errores del gobierno de la Reina es general. Desde 1866 el trono de Isabel II se tambalea. La tentativa revolucionaria de Prim y la incapacidad de González Bravo y el General Concha sucesivamente para dominar la situación, desemboca en el triunfo de la revolución, que destierra y expulsa de España a Isabel II el 26 de septiembre de 1868.
 
         Las mismas revueltas políticas que tanto han afectado a D. Hilarión han hundido también a los becarios del Conservatorio, entre los que se encuentra Julián Gayarre. Se han anulado las becas. El roncalés visita una vez más a D. Hilarión en busca de ayuda. Pero en estos momentos la ayuda no es posible. Solamente habrá palabras y consejos, para convencerle que soporte todo lo necesario hasta superar el bache. Debe confiar en el triunfo final y de ninguna manera pensar en el abandono de sus estudios.
 
         ...Todavía hay una fecha destacada en los últimos meses de la vida de D. Hilarión: el 4 de octubre de 1877 es la presentación de Julián Gayarre en el Teatro Real. Viene precedido de gran fama. D. Hilarión espera nervioso su triunfo en el Madrid que tantas angustias y apreturas le había hecho pasar.
 
         Pero él no puede asistir al teatro. Está postrado en un sillón en su piso de San Quintín, 8, a muy pocos metros del Real.
 
         Al día siguiente, el roncalés triunfador visita a D. Hilarión y solos los dos en la modesta vivienda de su antiguo maestro, le canta todo cuanto desea.
 
         ...Esto le hubiera producido el consabido disgusto pues no en vano sus ideales políticos eran, como hemos visto, anticonstitucionales y en ello chocó, más tarde, con Julián Gayarre que como buen hijo del Roncal profesaba unas ideas liberales* que en este aspecto le alejaron de su protector Eslava, aunque en todo lo demás se había avenido, sumiso y complaciente al maestro.
 
         ...No concluiremos sin asignar un hecho, advirtiendo de paso que lo consignamos con dolor. El tenor navarro D. Sebastián Gayarre, no solamente no ha aceptado el ruego que se le dirigió para que se prestase a tomas parte en las honras de Eslava, celebradas en esta capital, sino que ni aun siquiera se ha dignado contestar a las repetidas invitaciones que a este fin se le han hecho.
 
         Sólo una disculpa encontramos a tan extraña conducta, la de que no haya recibido ninguno de los avisos; pues de otro modo no se concibe tal proceder teniendo en cuenta que Gayarre, todo lo que es, todos los triunfos que ha alcanzado durante su victoriosa carrera, se los debe a Pamplona y al eminente maestro a quien hoy llora el arte, al maestro D. Hilarión Eslava.
 


         Nota.- Sebastián Julián Gayarre, comulga con las ideas carlistas, como se puede deducir de los otros escritos que acompañas a éste. Los papeles, a mi entender, serían inversos: Eslava, que había servido a Isabel II, sería liberal, y Gayarre, profesó el carlismo.



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